Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células de crecimiento rápido del cuerpo. Estas incluyen las células cancerosas. Sin embargo, también afectan a las células de la boca y la garganta. El daño que sufren estas células puede provocar llagas en la boca.
El tratamiento con frío estrecha (contrae) los vasos sanguíneos de la boca y la garganta. Esto reduce el flujo sanguíneo, lo que hace que llegue una menor cantidad de algunos medicamentos de quimioterapia a estas zonas. Esto podría reducir el efecto de la quimioterapia sobre estas células.
El frío también puede contribuir a reducir la inflamación durante el tratamiento. Esto reduce el daño celular y ayuda a prevenir la aparición de úlceras y llagas bucales.